REFLEXIONES

Este último trimestre del año ha venido cargadito de esas Cosas que a mí me gusta compartir: eventos, nuevas experiencias y muchas personas. Sin embargo, al llegar a la recta final de este 2024 no puedo evitar acordarme también de los que se me han ido.
El chico del bigote
Seth desapareció el 24 de febrero en York. Desafortunadamente, se le encontró sin vida casi cuatro meses después. Tenía tan solo 31 años. Su misteriosa, trágica y repentina muerte nos dejó a quienes le conocimos con una tristeza muy grande y dolorosa. No obstante, era tanta su alegría que su recuerdo consigue sacarme siempre una sonrisa y así es como quiero recordarle por siempre.
Nos conocimos cuando él entonces tenía veintiún años. Yo le llevaba casi diez años de edad, pero se cruzó en mi vida por casualidad y su energía fue como un chorro de agua fresca de Teror. Yo era de Gran Canaria y él de Tenerife y fue la canariedad lo que nos unió cuando nos conocimos en aquel rincón de Londres, en el año 2015. Era de esos chicos que no pasan desapercibido a nadie y que saben subirle la autoestima a cualquier mujer con tan solo media frase. Él destacaba por su alegría, por su desparpajo y así lo era aquél bigote tan característicamente simpático.
Siempre tuvo palabras bonitas para mí y, por eso, hoy quiero dedicárselas de vuelta:
Setácea (así te decía siempre), nunca olvidaré lo bonita que Li y tú me dejaron aquél día que salimos de fiesta un lunes; ni tu cara de asombro cuando me viste salir por la puerta de la disco con el francés de 1,90. Tampoco olvidaré aquellas frías navidades paseando por Stratford, ni todas las risas que me sacaste sin esfuerzo, ni la fiesta de cumpleaños, ni la tarta gluten free only for me. Tampoco olvidaré tu último beso en la mejilla, ni tu último mensaje pocos días antes de irte en el que me dijiste «Espero que te vaya todo bien, amor, pero que no se te olvide de ser siempre tú. Tu esencia es lo más valioso que tienes, que te hace destacar y te convierte en única». Tú me animaste a seguir brillando. Y ahora tú eres mi estrella ahí arriba y yo te cantaré Million years ago...
Pásame la página, presumida
Rafa era una de las personas que más he admirado en mi vida. Nos conocimos allá por el 2009. Entonces vivía en Maspalomas y me apunté en la Escuela de Idiomas para aprender italiano. Allí conocí a Rafa, que padecía de una extraña enfermedad de nacimiento y era tetrapléjico. Rafa no tuvo nunca una vida fácil, pero era el tío con más sentido del humor del mundo. Cuando empezamos las clases, no había hablado con él media hora y ya me había percatado de lo hermosamente especial que era como persona.
Como las clases de italiano eran más divertidas a su lado, aún sin pedírmelo, me sentaba a su lado para sacar el libro de su mochila, colocarlo en su soporte, pasarle las páginas y practicar con él los ejercicios orales. Siempre me sentaba a su derecha, cerca de la entrada del aula, y justo enfrente tenía unas ventanas donde me reflejaba la luz del sol. No sé como lo hacía, pero cuando me miraba en el reflejo más de lo normal, él inmediatamente me llamaba «presumida«.
Cuando acabamos los dos años de italiano que impartía el centro, nos veíamos muy esporádicamente en su casa o en algún lugar público adaptado y acompañados de algún miembro de su familia. Siempre estuvimos en contacto. Siempre siguió todos mis pasos y me apoyó en todo lo que hacía a pesar de la distancia. Siempre estuvo ahí. Ni siquiera cuando me mudé de Gran Canaria a Londres dejó de hablarme. Y cuando volví para instalarme en Tenerife, Rafa siempre seguía ahí en la distancia, como hace todo buen amigo.
En el año 2022, después de superar una mala racha personal, volví a su casa para hacerle una visita y llevarle un ejemplar dedicado de Los días que viví sin ti. Pasamos una tarde agradable de anécdotas, risas y lecturas. Lo pasamos tan bien que hasta él mismo se ofreció a hacerme un vídeo promocional muy divertido que aún conservo como un tesoro en mis redes sociales. Aquella tarde fue la última vez que le vi en persona. Nos escribimos varias veces después de aquella vez, pero en mayo de este mismo año su hermana me escribió para informar de su fallecimiento.
Rafa se fue también muy pronto y siempre le admiré porque me enseñó la verdadera capacidad de resiliencia. Rafa me mostró el talento de saber vivir con sentido del humor, lo que demostraba, en el fondo, su tremenda inteligencia.
El famoso Víctor
Víctor era un tinerfeño de La Laguna. Según mi padre fue un gran compañero y un buen amigo de la mili. Sin embargo, cuando el servicio militar se acabó, cada uno cogió su camino y poco después perdieron el contacto. Cada vez que mi padre nos contaba sus historias de la mili, el nombre de Víctor siempre era el que resonaba primero. Mi padre nunca se olvidó de Víctor.
Cuando en el año 2016 me vine a vivir a Tenerife, mi padré volvió a rescatar de la memoria a Víctor, el amigo de La Laguna un par de veces seguidas. Así que un día tomé la iniciativa y me puse a buscar en Facebook, uno por uno, a todos los Víctor P. que aparecían en la plataforma. Mirando las fotos de un montón de perfiles nos pasamos una tarde hasta que, al fin, mi padre reconoció a un señor de su quinta. Le mandamos un mensaje privado por el chat, al que Víctor respondió, y poco tiempo después hubo un caluroso reencuentro en Gran Canaria. Desde entonces mantuvieron un contacto casi constante.
En 2018, en una visita de mis padres en Tenerife, hubo otro encuentro y al fin pude conocer al famoso Víctor que me trató como a una más de su familia. En alguna ocasión posterior, en el que estuve pasando por una mala racha emocional, tanto él como su mujer tuvieron el detalle de tener un almuerzo conmigo y de invitarme a su casa para animarme un poco, darme algo de consuelo y algún que otro consejo. Supongo que Víctor lo hizo por protección y por el afecto que le tenía mi padre. Fue un gesto muy considerado por su parte que siempre agradecí.
Ayer recibí una llamada. Hace tan solo unos días que Víctor ya no está.
Dejemos recuerdos bonitos…
Estas tres historias, son solo anécdotas que he querido recordar porque la ausencia en diciembre es siempre tres veces mayor.
Estas anécdotas son solo una parte de la historia de esas tres personas. Y a la vez, son tres historias de una vida mía, la única que tengo, y que quiero recordar así. Las personas podemos olvidar lo que nos dijeron; podemos olvidar lo que nos hicieron; pero nunca podremos olvidar lo que nos hicieron sentir.
La memoria en el fondo acaba prefiriendo quedarse con las personas bonitas que solo nos dejan recuerdos bonitos.
Este año he perdido a tres seres queridos, sí. Pero me quedo con esa parte bonita de ellos y con su sabiduría.
Además, mira cómo es la vida que una personita me acaba de nacer y otro ángel también viene en camino. Supongo que algo tendré que hacer para que cuando no esté, también me recuerden bonito…


Te he leído llorando y temblando de la emoción que me has contagiado. Sólo un alma tan bonita como la tuya puede percibir y plasmar tanta belleza. Ya sea en un papel, en una sonrisa sincera o en una canción.
Qué maravilla saber que todavía quedan seres humanos tan magnánimos como tú, Sandra.
¡Gracias! 💐♾️
Vaya historias, tres historias de libro … Denotan la propia fuerza de la vida , esa que es capaz de hacernos nacer aquí y esa que nos arranca sin previo aviso muchas de veces de la propia existencia… Por eso pienso que ya que estamos de paso hacerlo con gentileza , y estás personas al parecer dieron ese ejemplo. Un abrazo fuerte amiga !