LA MÚSICA QUE ME INSPIRÓ A CANTAR

MÚSICA / MEMORIAS

CANARIEDAD CONSCIENTE

En estos días de mayo en los que la canariedad está tan presente hago un stop.

Aunque para muchos el folclore forma parte de su educación familiar, en mi caso, las tradiciones populares nunca estuvieron tan presentes. He ido a pocas romerías y no me desvivo por ir vestida de maga. Y no es que reniegue de mis orígenes. Cuando viajo me encanta decir que soy canaria antes que española. Reconozco que para mí, la verdadera canariedad está mucho más allá de las viejas tradiciones, de la música o la vestimenta que se expone en el folclore canario y de esa parte de la historia post católica ubicada en los siglos XVII, XVIII y XIX. Reconozco el valor del pasado, pero la canariedad está un tanto tergiversada, quizás por un antiguo interés político y por la necesidad de que un pueblo conquistado encontrara su propia seña de identidad.

Lo que aprendí de Canarias en la escuela, nada tuvo que ver con la verdadera historia detrás de la conquista, ni de la colonización, ni españolización de los nativos canarios (eso tuve que aprenderlo después de forma autodidacta a base de curiosidad e investigación). Por ello, para mí la canariedad sí es un sentimiento y lo veo en lo que hemos mantenido, en nuestro vocabulario y en nuestro alegre carácter isleño, en nuestro acento, en nuestros productos locales y en esos maravillosos paisajes que nos regalan nuestras ocho islas.

LA MÚSICA DE MI INFANCIA

Quizás por mis orígenes, vivo la canariedad de una manera diferente a la mayoría. Mis padres no son ni cantadores, ni tocadores, ni hay músicos folcloristas en mis antecesores. En mi casa nunca se vivió el folclore como se vive en muchos hogares de Canarias. Sin embargo, mi instinto musical, digamos, es un regalo caído del cielo. Nadie me incentivó a cantar. Es algo que uno lleva dentro y se empapa solo hasta que brota. Y yo amo la música, pero mejor te explico qué música me inspiró a cantar:

Mis padres, nacidos ambos en los años 60, crecieron en este período histórico de grandes cambios sociales, políticos y culturales que aceleraron la globalización. Crecieron en pleno boom musical de artistas revolucionarios como Elvis Presley o Los Beatles, que ya sonaban en la radio y maduraron con la música de las verbenas o guateques a las que iban de vez en cuando. Finalmente, se enamoraron veinte años más tarde con las baladas country de Kenny Rogers y después nací yo☺️.

Por tanto, soy millennial, nací en los 80 con esa cultura y gusto musical que mis padres me transmitieron. Crecí con el tocadiscos de mi padre en el salón y su colección de vinilos que sonaban de cuando en cuando llenando la casa de alegría los fines de semana. Crecí escuchando las canciones de los Bee Gees, Tom Jones o Tina Turner que se intercalaban con las voces españolas de Julio Iglesias, Camilo Sexto, Rafael o Mari Trini. Una de las bandas favoritas de mi padre siempre fue Triana, aquellos andaluces que mezclaron el rock progresivo con el flamenco. Y así iba siempre mi padre saltando entre una infinidad de cantantes y géneros musicales. Un día escuchaba pop-rock de los 60 , al otro música melódica de los 70, al siguiente algo disco de los 80, y así…

Mis padres también eran (y siguen siendo) amantes de la música popular mexicana. En mis memorias, rescato el recuerdo de mi madre con el delantal, haciendo las tareas del hogar con la radio siempre prendida. Rancheras norteñas, bachatas y cumbias se oían siempre en la radio como banda sonora de nuestro hogar. Todavía, cuando le da por ahí, mi padre se arranca a cantar muy graciosamente Esclavo y amo al estilo de Javier Solís como si de una serenata a mi madre se tratara.

LA MÚSICA DE MI ADOLESCENCIA

En mi adolescencia, seguí escuchando más música en inglés. La primera canción en inglés que me aprendí entera de memoria fue Stand by me, de Ben E. King, pero en los 90 tuvo lugar el boom de las boys bands como The Backstreet Boys de quien coleccioné casi todos sus LPs. Luego, llegaron las británicas Spice Girls, de quienes fui fan al igual que todas las otras niñas de mi edad que coreografiábamos sus canciones. Con estas bandas aprendí mucho. Con solo 11 años y motu proprio cogía los libretos de los CDs y leía y traducía las canciones con la ayuda del diccionario. No solo aprendía vocabulario sino que, además, entendía el mensaje de las letras y mejoraba la pronunciación cantando.

Whitney Houston siempre fue un ejemplo de técnica vocal. Cantar sus canciones son un reto así como un reto fue versionar recientemente su tema I look to you. Y como no, Celine Dión quien me enganchó con su L.P. Let’s talk about love y My heart will go on como banda sonora de la película Titanic. Tampoco me olvido de los melismas de Mariah Carey y de su albúm Heartbreaker que repetí en bucle hasta la saciedad.

A nivel nacional, Ella baila sola fueron un referente del pop español que con los años se percibió en el formato de mi proyecto Renassencia. MClan y Jarabe de Palo fueron mis bandas españolas favoritas. Marta Sánchez y Mónica Naranjo fueron y son dos grandes artistas a seguir.

A los 14 años retomé el contacto con la música andina y popular latinoamericana gracias al proyecto musical Tanimara, del que fui componente durante 4 años. Con ellos aprendí además nociones de canto coral. Y mientras, a todo esto, llegaron los primeros artistas latinos de estilo urbano o reggaetón como Don Omar que transformó toda la tendencia musical hasta hoy en día y de la que también soy, en parte, consumidora.

Fotografía de Charly Peña (Charly Producciones)

LA SANDRA DE HOY

Debido a todo este engranaje de estilos tan diferentes, no me encajo en un solo estilo. Me gusta la música en todas sus vertientes. Me relajo con la música acústica, me emociono con las bandas sonoras de películas, me peleo con el folclore, me enamoro con boleros, disfruto con el latin jazz, bailo con la música latina, saco todo mi potencial con la música disco, la rabia con el pop-rock, me identifico con la profundidad del soul y comulgo con el góspel.

Toda esa mezcla musical me ha convertido en la cantante que soy hoy y Me da igual, me encanta. Yo soy feliz conmigo misma haciendo todo lo que hago.

*Si eres millennial, te sientes idenficadx y te gusta tanto la música como a mí, te regalo esta playlist en Spotify titulada la B.S.O. de mi vida donde encontrarás algunas de esas canciones que me han marcado:

www.cosasdesan.com

1 comentario en “LA MÚSICA QUE ME INSPIRÓ A CANTAR”

  1. Tener el honor de conocerte es un verdadero regalo, como cantante , escritora , actriz ect
    Si hay alguien excepcional es ella , siempre trabajando y superándose en su gran carrera les recomiendo seguirla en sus redes sociales y poder disfrutar.

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