LA HUELLA DE MI ANDAR

POESIA / CULTURA

Cada paso que damos nos acerca un poco más al futuro. El destino está al final de ese camino construído por cada una de nuestras decisiones. En el presente, cambiamos de sentido según lo que el alma nos va dictando ante las circunstancias. Pero las huellas de nuestro andar sirven para recordar el pasado y reflejan nuestras lecciones de vida. Para quienes han decidido elegir el mismo camino que nosotros, esa huella es un legado valioso.

Nuestros antepasados, por tanto, son maestros que han recorrido por senderos, quizás, más escarpados que los nuestros. Sus pasos por la vida son hoy una referencia que apreciada y entendidamente puede enseñarnos muchos valores como, por ejemplo, la historia, el significado de las cosas, el respeto a lo simple y el esfuerzo de lo artesanal.

En la búsqueda de unas huellas con las que identificarme y seguir aprendiendo de estos lares tinerfeños en los que he decidido vivir, dí recientemente con la historia de una mujer que con gran inquietud, arte y sacrificio supo llenar su alma de muchas Cosas

*Imagen del Ayuntamiento de Santiago del Teide, Exposición Literaria «La huella de mi andar«, en colaboración con los autores locales.

MARÍA PALOMA, PREMIO TENERIFE RURAL

María Clara Gorrín Lorenzo nació un 12 de agosto de 1914 en el seno de una familia humilde y trabajadora. El apodo de «Maria Paloma», le venía de su abuela, conocida popularmente como «Rosa Paloma». Nació y se crió en el pueblo de Arguayo y a la temprana edad de 8 años comenzó a trabajar ayudando a sus padres en las labores del campo, tal y como era costumbre en la época. Apenas aprendió a leer y escribir, pero las necesidades y su curiosidad por saber más llevó a María Paloma a desarrollar distintos oficios a lo largo de su vida. Además de agricultora, ganadera, recolectora de leña y cochinilla fue pescadera y panadera.

Asimismo dedicaba cada rato que podía a varias disciplinas folklóricas y a la artesanía. Estas técnicas las aprendió de forma autodidacta y por tradición. Fue una longeva cantadora, bailadora, verseadora y una reconocida maestra caladora. Contribuyó con su esfuerzo y buen hacer en la preservación del acervo canario y en el año 2008 recibió el “Premio Tenerife Rural a la Conservación del Patrimonio Agrario y de las Tradiciones Rurales”.

Quienes la conocieron recordaban de ella que lo que más le gustaba en el mundo era bailar y cantar. De hecho, se dice que Doña María siempre fue muy alegre y en su juventud cantaba a cualquier hora del día, ya fuese trayendo del monte una carga de pinocha, vendiendo pescado o haciendo las labores domésticas.

Su inquietud por aprender, su filosofía de «buscarse la vida» y el recuerdo de su alegría, son las huellas que divisé en María Paloma y que me han servido para inspirarme y resumir su historia de la mejor manera que sé…

…Por ello, en este contexto y en homenaje a este antepasado, a sus vivencias y enseñanzas, el pasado 30 de mayo y con motivo del día el Día de Canarias hice mi aportación poética para la Exposición Literaria «La huella de mi andar« con una Oda a María Paloma.

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