EL FRAUDE DE LOS SEGUIDORES FALSOS

REFLEXIONES / RRSS

La primera red social que usé en mi vida fue aquél primer messenger asociado al correo electrónico que entonces usaba para compartir información con los compañeros de clase. Luego llegaron los chats de Terra para conectar con gente y entreterme un rato. Entonces, al no existir un perfil visual, la conversación acababa siempre de la misma manera en la que había empezado: con un cordial saludo.

Más tarde llegó Youtube y los tutoriales. Con Twenti conseguí mantener lazos con amigos del instituto. Con Facebook mantuve amistades del extranjero y siempre ha sido una herramienta útil para mi libertad de expresión. Nunca le vi el sentido a Twitter, pero Whatsapp, lo cambió todo. Nos hizo la comunicación aún más fácil con la mensajería instantánea, las fotos, los audios, los vídeos, los gifs y los stickers. Y ahora, vivimos en un mundo donde la visibilidad con entretenimiento en RRSS como Instagram o Tiktok son una moneda de valor porque cuantos más seguidores tienes, más influyente pareces…

Para un artista, las RRSS son un escaparate mundial y la visibilidad es ese puente que te lleva del anonimato al más absoluto reconocimiento. A través de ellas, una canción, un poema o una performance pueden cruzar fronteras y llegar a todos los rincones del planeta. Pero detrás de todos esos vídeos y fotos, detrás de todas esas plataformas virtuales existe una trampa psicológica y un riesgo silencioso: la necesidad «inventada» de demostrar éxito a toda costa.

EL PRECIO DE LA FALSA POPULARIDAD

En este metaverso digital la relevancia y el talento se mide en likes, reproducciones y seguidores. No basta solo con crear, hay que parecer exitoso y seguir las normas del algoritmo y del canal. Y cuando el algoritmo no da lo suficiente, la visibilidad no llega como se esperaba. La competitividad es tal que se tardan años en generar una comunidad fiel, por ello, muchos recurren a inflar sus cifras cueste lo que cueste.

¿Cómo se logra tener miles de seguidores de un día al otro? Pues fácil, generando perfiles falsos a través de bots. Muchos artistas, empresarios, diversos personajes públicos y gente anónima se ven en la necesidad de competir y recurren a la compra de seguidores para aparentar una relevancia mayor.

Numerosas empresas de todo el mundo se han dedicado a esta práctica en estos últimos 15 años. Usando todo tipo de interesantes propuestas, la tentación llega en forma de mensajes spam. ¿Inflar o no inflar nuestras cuentas en redes sociales? Ojo, cuando aceptas la oferta, estas empresas se lucrarán con tu dinero. Tú comenzarás a aparentar ser algo que no eres y, al mismo tiempo, te lucrarás con las ofertas de otras empresas o marcas que te elijen para su próxima campaña de marketing.

Por tanto, hablamos de un sistema de marketing extremadamente tóxico, que distorsiona la realidad y que, en definitiva, es un fraude muy tentador. Por unos pocos dólares, tu cuenta puede parecer un poco más «importante» , pero por una tarifa mensual alta te despertarás de la noche a la mañana como un famoso, con miles de seguidores (falsos) y con marcas de productos (reales) tocando tu puerta para ofrecerte una suculenta suma a cambio un anuncio o un vlog en RRSS.

Autor de la fotografía: Charly Peña (Charly Producciones)

¿ES LEGAL SER INFLUENCER CON SEGUIDORES FALSOS?

Esta práctica de seguidores falsos para engrandecer las cuentas o perfiles está hoy en día normalizada pero es fraudulenta desde sus inicios y ha ido atentando contra la ética a nivel comercial y social. Esta estrategia rápida para ganar popularidad es una mera ilusión que mina la credibilidad del usuario y puede tener consecuencias legales y económicas. Este fraude no solo engaña al influencer, sino que engaña al cliente y al consumidor.

Si finalmente entras en el juego y empiezas a comprometerte y exponerte, luego no será fácil salir, ya que no querrás poner toda tu mediocridad en evidencia.

Ten en cuenta que hoy en día, muchas marcas usan sus propios algoritmos que detectan si una cuenta tiene más bots que personas reales. Un cliente engañado siempre podría recurrir a una denuncia por fraude y daños a la reputación y acabarías con incómodas multas o sanciones importantes. Es más, el fraude por compra de seguidores ha causado ya pérdidas de hasta 1.300 millones de dólares anuales.

LA VERDAD NO SE COMPRA, VALE MUCHO MÁS

La compra de seguidores es vergonzosa, no solo engaña al público sino que también enturbia al artista. Si se crea una imagen falsa, lo que precede es una desconexión entre la persona y su arte porque esa fachada de persona exitosa se convierte en presión. Cuando los números no reflejan un impacto real, el artista comienza a dudar de sí mismo.

La popularidad nunca garantiza el éxito.

Autor de la fotografía: Charly Peña (Charly Producciones)

Por tanto, ser auténtico es un acto de honestidad. El éxito se consigue de forma personal, con resistencia y persistencia. Tener una pequeña comunidad no te hace menos importante. Tu obra y la verdad de tu trabajo valen más. Tu profesionalidad va por delante. Crear con calidad, calidez y con pasión hará que tu autenticidad encuentre su lugar, porque los artistas no nacimos para seguir algoritmos ni números, sino para seguir nuestro instinto y tocar almas, aunque lo hagamos lento…

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1 comentario en “EL FRAUDE DE LOS SEGUIDORES FALSOS”

  1. Querida Sandra:

    No puedo más que felicitarte por la claridad y la verdad que has transmitido. El tema de los seguidores falsos en las redes sociales es algo que a menudo se pasa por alto, pero tú has conseguido ponerlo en su justo lugar, mostrando lo contraproducente que es para la dignidad de los/las artistas. ¡Qué gran trabajo! Has tocado algo muy importante y lo has explicado con tanta sinceridad.

    Un abrazo muy grande. ¡No dejes nunca de escribir, cantar y deleitarnos con tu arte en todas sus facetas!

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